
Los 14 millones de ecuatorianos tenemos un nuevo orgullo y una gran alegría para mostrar al mundo futbolero. La clasificación al segundo mundial de la Selección ecuatoriana Sub 20, demuestra la dinastía del Ecuador en formar grandes jugadores quienes exponen su talento y ganas de triunfar, a ojos del mundo para indicarles que los futbolistas ecuatorianos tienen sangre de campeones.
Lo mostrado en canchas peruanas, es un ejemplo de trabajo largo y complicado, pero con perseverancia y constancia se puede encaminar a un grupo de jóvenes futbolistas, que llevan trabajando desde la sub 15 para cumplir con el sueño de todo jugador, el llegar a un mundial. Para ello, se requiere que los jóvenes tengan mucha disciplina, orden y sobretodo compromiso con ellos mismos y con el país para enrumbarles al camino de las victorias, como lo ocurrido en Arequipa, Perú.
El responsable de aquello, Sixto Vizuete quien además de ser un gran conductor, entrenador, formador, fue un verdadero maestro y padre de estos chicos para que alcancen la gloria, no solo deportiva, sino el éxito a seguir para enrumbarles al tan difícil y traicionado mundo del fútbol.
En las últimas horas, luego de la clasificación y el potenciar mostrado por estos chicos, llevaron a los empresarios, los dirigentes y los clubes a ponerles el ojo y a la idea de colocarles en equipos grandes y así sacarles el jugo y billete aprovechando el talento escondido que demostraron los “Mini Guerreros de la Tri” durante todos estos años de lucha y sacrificio para enorgullece a un país entero.
Esto es el resultado de un gran proyecto emprendedor, de un planificado proceso y trabajo por parte de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) y de los clubes del país, en darles oportunidad, en algunos casos de manera obligada, pero el resultado es el inmenso talento y alegría que nos dieron los chicos de Vizuete, con la clasificación.
Muchos de ellos continuarán en sus equipos de origen, peleando una oportunidad de jugar, otros buscan alternativas en el exterior para que continuar demostrando su talento y otros deberán pugnar para no perder el ritmo de lo conseguido y seguir en la buena racha que lo llevó a obtener la clasificación.
Precisamente, esto es lo que deben primar en los jóvenes futbolistas, como en los empresarios y dirigentes deportivos en el momento de escoger la mejor opción y propuesta, no solo pensando en cuanto van a ganar o cuán importante es el club que van a jugar, sino en tener continuidad y ritmo futbolístico para seguir creciendo como profesional y llegar en buenas condiciones para los siguientes torneos. Ya el tiempo y el talento lo dirán para que los chicos tengan la oportunidad de jugar en un equipo grande y ganar experiencia, reconocimiento y fortuna para su futuro.
Al final lo que les sobra a estos muchachos es mucho talento y ganas de triunfar, siempre teniendo en cuenta que el camino para llegar a la cumbre es largo y cada día es una oportunidad para crecer y mejorar sus condiciones futbolistas. A seguir creyendo en los jóvenes futbolistas ecuatorianos.
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